Vino avanzado

Copas de vino rosado y clarete de Rioja en una terraza

Rosado y clarete de Rioja: en qué se diferencian y dónde probarlos

Parecen primos por el color, pero se elaboran de forma distinta. Y uno de ellos tiene hasta su propia batalla.

Respuesta rápida

El rosado de Rioja se hace con uva tinta (al menos un 25 % del total) que macera unas horas con los hollejos y después fermenta solo el mosto, ya separado. El clarete, en cambio, nace de uvas tintas y blancas que fermentan juntas, en contacto con parte de los hollejos: el resultado es un vino de color algo más intenso y algo más de estructura. San Asensio, en Rioja Alta, es el pueblo del clarete y celebra su Batalla del Clarete a finales de julio.

Si alguna vez te han servido en un pueblo riojano un vino de color frambuesa y te han dicho «es clarete, no rosado», no era una manía local. Rosado y clarete de Rioja son dos tipos de vino distintos, con elaboraciones diferentes y una historia que explica por qué el segundo fue durante siglos el vino de diario en muchas casas. En esta guía te contamos cómo distinguirlos, qué esperar en copa y dónde probarlos en tu viaje.

¿Cuál es la diferencia entre rosado y clarete de Rioja?

La clave no está en el color, sino en la elaboración. Esta tabla lo resume frente al tinto joven, que es la referencia que casi todo el mundo tiene en la cabeza:

RosadoClareteTinto joven
UvasTintas (mínimo 25 %), a veces con blancasTintas y blancas juntasTintas
Contacto con hollejosUnas horas antes de fermentarFermentación con parte de los hollejosToda la fermentación
ColorRosa pálido a frambuesaFrambuesa intenso a rubí claroRubí o violáceo
En bocaFresco, frutal, ligeroAlgo más de estructura y tanino suaveMás cuerpo y tanino
Temperatura8-10 ºC10-12 ºC14-16 ºC

¿Cómo se elabora el rosado de Rioja?

La normativa de la denominación exige que al menos una cuarta parte de la uva de un rosado sea tinta. Las variedades más habituales son la Garnacha, que aporta fruta roja y aroma, y el Tempranillo, más fresco y estructurado. Hay tres maneras principales de obtener el color:

  1. Maceración corta: la uva estrujada reposa unas horas con los hollejos hasta que el mosto toma el tono buscado; luego se separa y fermenta.
  2. Sangrado: se extrae una parte del mosto de un depósito de tinto en sus primeras horas; ese «mosto flor» se convierte en rosado.
  3. Prensado directo: la uva se prensa nada más llegar, con un contacto mínimo; da los rosados más pálidos, en la línea de la moda provenzal.

Igual que los blancos, los rosados pueden llevar crianza: la normativa exige al menos 18 meses de envejecimiento total para un crianza, 24 para un reserva y 48 para un gran reserva, siempre con un mínimo de seis meses en barrica. Son rarezas, pero existen, y algunas casas clásicas de Haro los elaboran desde hace décadas. Si te interesan esas categorías en los blancos, lo explicamos en nuestro artículo sobre el vino blanco de Rioja.

¿Qué es exactamente el clarete?

El clarete es probablemente el vino más antiguo de la tradición riojana. En los lagares de los pueblos, tintas y blancas se vendimiaban mezcladas en las mismas viñas y fermentaban juntas: el resultado era un vino más claro que un tinto y con más cuerpo que un rosado. Durante siglos fue el vino de consumo diario y de las fiestas populares, mientras las grandes bodegas exportaban tintos de crianza.

Con la modernización del sector, el clarete casi desapareció de las etiquetas. En los últimos años, sin embargo, el Consejo Regulador lo ha recogido como tipo de vino diferenciado y varias bodegas han vuelto a elaborarlo, a menudo con Viura y Tempranillo o Garnacha fermentando juntas. Curiosamente, la palabra inglesa claret, que hoy designa a los tintos de Burdeos, procede del mismo concepto de vino «clarete».

Para no confundirte en la barra: si en la etiqueta pone «clarete», hubo fermentación conjunta de tintas y blancas. Si pone «rosado», el mosto fermentó separado de los hollejos. El color, por sí solo, no basta para distinguirlos.

¿Dónde se bebe clarete en La Rioja?

El gran referente es San Asensio, en Rioja Alta, entre Logroño y Haro. Se le conoce como pueblo del clarete y cada año, a finales de julio y en torno al día de Santiago, celebra la Batalla del Clarete: miles de personas se lanzan decenas de miles de litros de vino en un ambiente festivo. Si te gustan este tipo de celebraciones, compárala con la Batalla del Vino de Haro, que se celebra el 29 de junio y es tinta.

En ambas fiestas el consejo es el mismo: ve con ropa blanca vieja, olvida el coche propio y reserva el transporte de ida y vuelta con antelación. Para grupos de amigos, la furgoneta de siete plazas de Rioja Group resuelve la logística.

¿Qué bodegas elaboran rosados y claretes que se puedan visitar?

Cada vez más bodegas incluyen un rosado en su gama y algunas recuperan el clarete. En Haro, varias casas del Barrio de la Estación tienen rosados en su catálogo; puedes probar suerte en una visita a Bodegas Muga con chófer o en una ruta por la Rioja Alta con conductor, que pasa cerca de San Asensio. En Rioja Oriental, la Garnacha da rosados de mucha fruta.

No todas las catas incluyen rosado o clarete, así que pregunta al reservar. Y si prefieres probarlos de bar en bar, en Logroño la mayoría de locales sirven rosado por copas: la guía de la calle Laurel te explica cómo moverte.

¿Cómo catar un rosado o un clarete como un profesional?

La cata sigue los mismos pasos que la de cualquier vino, pero con matices propios. Empieza por el color con la copa inclinada sobre un fondo blanco: los rosados van del piel de cebolla al frambuesa; los claretes suelen mostrar un borde más rubí. En nariz, busca fresa, cereza, granada o pétalos de rosa en los de Garnacha, y notas más herbáceas o de fruta blanca cuando hay Viura en la mezcla. En boca, fíjate en la acidez y en si aparece un ligero tanino: es la pista más fiable de que estás ante un clarete. Si quieres repasar la técnica completa, la tienes en cómo catar un vino de Rioja.

¿Con qué se acompañan el rosado y el clarete?

  • Rosado pálido: ensaladas, verduras a la parrilla, pescado blanco, arroces suaves.
  • Rosado de Garnacha intenso: embutidos, pimientos rellenos, pasta, cocina especiada.
  • Clarete: patatas a la riojana, chuletillas al sarmiento, menestra o tapas variadas; es un vino muy de mesa y de almuerzo.
  • Rosado con crianza: quesos semicurados, aves asadas, setas.

¿Cuándo es mejor época para tomarlos?

Aunque se asocian al verano, ambos funcionan todo el año. En julio y agosto, eso sí, son los reyes de las terrazas riojanas, y el calendario coincide con la Batalla del Clarete. Si planeas tu viaje para esas fechas, nuestra guía de verano en La Rioja te ayuda con horarios y calor.

Un último consejo: los rosados y claretes se beben frescos y entran con facilidad, lo que hace fácil perder la cuenta de las copas. Antes de pensar en coger el coche, repasa las tasas legales en alcohol y conducir después de una cata.

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Preguntas frecuentes

¿El clarete es lo mismo que el rosado?+

No. En el rosado el mosto fermenta separado de los hollejos tras una maceración corta; en el clarete, uvas tintas y blancas fermentan juntas con parte de los hollejos, lo que le da más color y estructura.

¿Qué uvas lleva un rosado de Rioja?+

Sobre todo Garnacha y Tempranillo. La normativa exige que al menos un 25 % de la uva sea tinta; el resto puede ser blanca.

¿Dónde se celebra la Batalla del Clarete?+

En San Asensio, en Rioja Alta, a finales de julio, en torno al día de Santiago. Conviene reservar el transporte con antelación porque el pueblo se llena.

¿Hay rosados de Rioja con crianza?+

Sí, aunque son escasos. Para llevar la mención crianza necesitan al menos 18 meses de envejecimiento total, con un mínimo de seis meses en barrica.

¿A qué temperatura se sirve el clarete?+

Algo menos frío que un rosado: entre 10 y 12 ºC suele ser lo ideal para que muestre su fruta sin que el alcohol destaque.

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